viernes, 25 de junio de 2010

RENTABILIDAD AUDIOVISUAL

Helkin Guevara, Diario La Prensa


En la mayor parte de Latinoamérica, resulta complicado dedicarse al cine. Es complicado obtener los recursos para llevar los guiones a la gran pantalla. Y cuando se hacen, no siempre les va bien en el renglón de la recaudación.

Abdel Güerere, presidente ejecutivo de la Asociación Venezolana de Exhibidores de Películas, tiene claro que el sistema no debería funcionar así. Güerere es cineasta y economista. Por eso, conoce la relación entre ambas ramas y sabe qué podría hacer rentable el séptimo arte en cualquier punto del globo.

Explica que el cine forma parte del sector cuaternario de la economía, junto con la informática y las telecomunicaciones. Todas se relacionan, añade.

Por ello, indica, hay que entender el alcance económico de la cinematografía en su sentido más amplio.

Ocurre que solo se suele ver el desempeño de una cinta en las salas de cine, cuando su rentabilidad también depende de aspectos como su venta en DVD, su transmisión en televisión abierta o pagada y otros derechos, detalla el especialista.

“Así como hay gente que prefiere el cine para ver películas, hay otras que gustan de los DVD o de la programación televisiva. Así se pueden aprovechar todas estas ventanas para recuperar la inversión de la cinta y puede hasta ser un producto de importación”, afirma.

Además, hay otros impactos económicos del cine: los empleos que genera la realización del filme –que además sirve de capacitación para el personal–, el uso de material para la escenografía, vestuarios, alimentación, transporte, entre otros.

Encima, en una película se exportan abundantes escenas del país; es un spot publicitario. “Es una maravillosa vitrina para los servicios turísticos”, recalca Güerere.

Visto así, el retorno de la inversión debería existir.

MÁS ALLÁ DEL DINERO

El economista aclara que fuera del rendimiento financiero, los proyectos audiovisuales de un país deben cumplir con una misión más profunda: dejar una huella cultural.

Es un valor intangible, dice Güerere. Por ello, no se le da la debida importancia, pero una película, del género cinematográfico que sea, lleva consigo un compendio de la cultura, la historia y la antropología de su país.

“Los países que no tienen memoria tienden a debilitarse como sociedades, y es una función del Estado fortalecer la identidad nacional”, enfatiza. Esa labor de reforzamiento puede hacerse a través de las escenas de un filme, acota.

Güerere, quien estuvo en Panamá dictando un seminario, resume que la cultura tiene un impacto económico y ayuda a dar identidad a la sociedad.

Es una buena apuesta que deberían tomar todos los gobiernos, concluye.